Para comer buen pan es necesario que sea de calidad, pero también saber como guardarlo

“El pan de ahora ya no es como el de antes, de un día para otro no vale nada”. Es una frase que resuena en nuestro imaginario, repetida cientos de veces a las horas de las comidas por padres o abuelos (o nosotros mismos, si ya tenemos una cierta edad). Pero ese “antes sí había buen pan” solo tiene una parte de verdad.

Durante muchos años en España se ha hecho mal pan, y todavía se sigue haciendo en cadenas industriales. Pero en los últimos tiempos se ha recuperado el saber hacer de antaño y cada vez hay más panaderos que hacen las cosas bien. Pero esos buenos panes deben saberse conservar de la manera adecuada. Se puede evitar tener que tirar pan, si no cometemos los errores más habituales a la hora de guardarlo.

1. ELEGIR MAL EL PAN

“Lo más importante para que un pan nos dure es comprarlo en un establecimiento que lo haga de calidad. Huyamos de barras de pan uniformes, de color beige monocromo y todas idénticas”, explica Eduard Verdaguer, impulsor de la Ruta del Buen Pan a nivel estatal y de la asociación Panàtics.

“El pan debe ser un poco oscuro, y cada pieza diferente. Es señal de que está hecho a mano, artesanalmente”, añade. Todos hemos podido comprobar que los panes industriales quedan duros como una piedra en pocas horas. “Hay que buscar panes bien elaborados, con masa madre y largas fermentaciones”, dice Ibán Yarza, especialista en la materia, divulgador y autor de libros como su último “Pan de Pueblo”

Además, las piezas que más duran son de más calidad y las más grandes. Una baguette no puede durar lo mismo que una hogaza de un kilo. Y hay otro factor que influye: su miga. “Los panes tupidos aguantan más, y los panes alveolados (como la chapata) duran menos”, afirma Yarza.

También es importante el cereal con el que esté hecho. “Un pan de centeno durará más, porque por su propia naturaleza, este cereal hace que la miga esté más húmeda”, comenta este experto en masas.

2. PONERLO EN LA NEVERA

Las condiciones ambientales del lugar donde guardemos el pan son muy importantes. “Debe ser un lugar seco, sin humedad”, para evitar la aparición de moho, comenta Verdaguer. “El rango de temperaturas que hay en una nevera es el menos idóneo para conservar el pan, porque es el rango en el que hay mayor degradación. Por lo tanto, no es aconsejarlo meterlo en la nevera”, añade Yarza.

3. PONERLO EN BOLSA DE PLASTICO

No solo es importante que conservemos el pan en un lugar seco. También debemos taparlo con un trapo o meterlo en un cajón de madera o bolsa de tela. El motivo “es que el pan debe respirar, es casi un ser vivo” según Yarza. “En esas condiciones, debería aguantar perfecto 48 horas”, dice Verdaguer. Solo la bollería puede conservarse en plástico, ya que las grasas y el azúcar harán que se conserve más tiempo.

4. CONGELARLO MAL

Congelar pan de calidad es básico para no tener que recurrir, en cualquier momento de urgencia, al pan industrial que venden en cualquier supermercad. Eso sí, siempre debemos esperar a que esté frio y usar bolsas herméticas. Esto es importante para evitar que se contamine con olores de otros alimentos, y también para que no se queme con el frío del congelador.

Si creemos que consumiremos unas rebanadas cada día, mejor congelarlo ya cortado. “Un truco para que no se peguen las rebanadas es poner un pequeño papel entre ellas; papel de cocina o papel de horno”, apunta Yarza. Pero si somos muchos en casa y podemos llegar a tomar una pieza entera cada día, mejor optar por congelarlo entero.

5. DESCONGELARLO MAL

No sólo es importante saber congelarlo, sino también saber descongelar el pan. “Lo mejor es dejarlo a temperatura ambiente, envuelto en un trapo, sin más”, apunta Yarza. “Si tienes prisa, se puede usar la tostadora. El microondas no sería lo ideal, sólo se podría dar un golpecito de calor para que pierda frío, nunca para calentarlo”. Lo perfecto seria descongelar el pan a temperatura ambiente y “dar cinco minutos de calor fuerte al horno, para que quede crujiente”, aconseja Verdaguer.

6. NO USAR EL PAN QUE TENEMOS DE AYER

Si aun llevando a la práctica todos estos consejos para evitar errores a la hora de conservar el pan no conseguimos que algún corrusco os quede imposible para comer mordiéndolo, no tiremos pan. Podemos recurrir a la picadora para rallarlo y conseguir unos rebozados de calidad, o si le vemos más posibilidades a los restos, humedecerlos y darles un golpe de calor en el horno.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/comer/materia-prima/20180518/443618543605/pan-conservar-errores.html