Agua, sal, masa madre y harina limpia, sin aditivos. Son los ingredientes de un pan con una corteza crujiente, miga húmeda y olor inconfundible. La masa madre se elabora con harina y agua que produce la fermentación del pan. Los procesos de generación de ácidos y componentes aromáticos de este alimento requieren un tiempo de reposo. 

 

Sabor a pan

El aroma y el sabor son los principales indicadores de la calidad de este alimento. Si huele a pan, buena señal: confirma el desarrollo de los ácidos orgánicos responsables de ese olor, es decir, el tiempo de reposo es el adecuado. Si no sabe a nada, es un pan que ha fermentado en muy pocas horas. Está malo.

 

Comodidad o calidad, tú eliges

Los hábitos cambian y el mercado se adapta a la demanda de los consumidores: pequeños comercios, gasolineras o tiendas de 24 horas ofrecen pan a cualquier hora del día pero, ¿hasta qué punto podemos fiarnos de la salubridad de este producto?. No perjudica a la salud. Es un tema de calidad, no de seguridad ni de valor. La diferencia está en el gusto: el pan prefabricado no tiene nada que ver con el delicioso pan artesanal, elaborado en un horno tras un largo proceso de fermentación. Este último no necesita aditivos y su textura aguanta mucho más antes de resecarse. No ocurre lo mismo con el pan disponible en cualquier lugar, día y hora. Estos productos contienen una serie de aditivos que facilitan la panificación y mejoran la textura. ¿Comodidad o calidad gastronómica? Tú eliges.

 

El pan engorda: ¿mito o realidad?

Mito. La gente que se plantea esta pregunta no se ha parado a pensar que las calorías de los alimentos siempre engordan, vengan de donde vengan”. La regla es simple: una persona gana peso si ingiere más de lo que quema. Necesitamos unas 2000 calorías al día, y cien gramos de pan contienen entre 230 y 250. Si tomamos menos de 250 gramos de pan al día, podemos respirar tranquilos. Además, el índice glucémico del pan está directamente relacionado con el tiempo de fermentación y el uso de masa madre natural. Cuanto menos reposo, más engorda. Además, un almidón mal cocido genera una masa compacta que dificulta la digestión. El resultado a nivel de sabor no es bueno.

 

Productos integrales

Son la alternativa que eligen miles de españoles preocupados por su salud y forma física. El pan integral tiene más fibra. No obstante, las diferencias de este producto con el pan blanco no son grandes. El porcentaje de absorción del integral es menor, y no es sustancialmente más nutritivo que el blanco, sólo algo más.

 

Formas de consumo

¿Tostado, congelado, duro, blando, frío o caliente? Un pan que enseguida se pone duro o como un chicle indica un proceso de elaboración inadecuado. Si se aconseja congelarlo si está en óptimas condiciones. El único problema es que el pan absorbe humedad y deja de estar crujiente. Basta con enchufar la tostadora para que el alimento recupere sus propiedades originales cuando lo vayamos a consumir.

 

Fuente de salud

El pan aporta fibra, hidratos de carbono, vitaminas del grupo B, minerales (fósforo, magnesio y calcio) y proteínas vegetales. Es un producto que contribuye al equilibrio alimentario, está exento de grasas, sacia a quien lo consume, tiene un sabor neutro ideal para acompañar a otras comidas y es barato.